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¿ESTERILIDAD O INFERTILIDAD? Qué significan y cuándo pedir ayuda

Que es esterilidad, que es infertilidad, que es fertilidad, diferencias entre esterilidad e infertilidad, como conseguir una gran fertilidad

Cada vez son más las mujeres que buscan información sobre fertilidad, muchas veces con prisa, dudas y términos médicos que asustan.

Con motivo del Día Mundial de la Fertilidad, vamos a aclarar conceptos clave, cuándo conviene pedir ayuda y qué puedes hacer tú mientras tanto con tu ciclo, tus hábitos y tu cuerpo.

La historia de Ana: un informe y mil preguntas

Ana sale de la consulta con un informe en la mano. Lee términos como “factor masculino alterado”, “baja reserva ovárica” e “infertilidad”. Y no sabe si eso significa que necesitará ayuda para quedarse embarazada, que le va a costar mucho o que ya no hay solución.

Una parte del problema es que muchas mujeres llegan a la búsqueda de embarazo sin conocer bien cómo funciona su propio ciclo. No saben con certeza cuándo ovulan, si su ciclo es regular o no, ni qué señales merecen atención.

Vamos a poner orden para que esos términos dejen de sonar a “raros” y se conviertan en información útil.

¿Esterilidad o infertilidad? No es lo mismo

Qué es la esterilidad

Cuando hablamos de esterilidad nos referimos a la dificultad o incapacidad de lograr un embarazo. La OMS la reconoce como una enfermedad del sistema reproductor y la define como la incapacidad de lograr embarazo tras 12 meses o más de relaciones sexuales regulares sin protección anticonceptiva (o 6 meses cuando la mujer es mayor de 35 años).

  • Esterilidad primaria: nunca ha habido embarazo.
  • Esterilidad secundaria: ya hubo al menos un embarazo previo, pero ahora no llegan nuevos embarazos.

Qué es la infertilidad

La infertilidad suele utilizarse para describir la dificultad para llevar un embarazo a término: se consigue el embarazo, pero hay pérdidas gestacionales o abortos de repetición.

En la práctica, verás que muchos textos y profesionales usan esterilidad e infertilidad casi indistintamente, pero a ti te interesa entender qué está fallando: si cuesta conseguir el embarazo, si cuesta mantenerlo o ambas cosas.

¿Es normal tardar en quedarse embarazada?

La fertilidad es un proceso complejo: depende del equilibrio hormonal, la edad, la calidad de los gametos (óvulos y espermatozoides), el estilo de vida e incluso la microbiota.

Por eso, es completamente normal que un embarazo pueda tardar varios meses en llegar, incluso cuando todo está bien. Las estadísticas muestran que muchas parejas necesitan varios ciclos para lograrlo, y eso no significa automáticamente que exista un problema grave.

Otra cosa es que haya señales de alarma claras o que haya pasado más tiempo del recomendado sin éxito. Ahí sí tiene sentido consultar.

Factores biológicos y el papel de la edad

Reserva ovárica

La reserva ovárica es la cantidad de óvulos disponibles en un momento dado. Nacemos con todos los óvulos que vamos a tener y, con los años, disminuye tanto la cantidad como la calidad.

  • Una reserva baja no significa “imposibilidad absoluta” de embarazo, pero sí puede dificultarlo y hace que cada ciclo cuente más.
  • Es uno de los motivos por los que tiene sentido valorar el tiempo y, en algunos casos, no retrasar demasiado la consulta.

Impacto de la edad

La fertilidad natural disminuye de forma notable a partir de los 35 años, y a partir de los 40 los embarazos espontáneos son menos frecuentes, sobre todo por la calidad ovocitaria.

Esto no significa que “no puedas ser madre después de los 35”, sino que las probabilidades bajan y pueden ser necesarios más ciclos o apoyo médico.

Ciclos anovulatorios

Los ciclos anovulatorios (sin ovulación) son una causa directa de dificultad para conseguir embarazo. Son más frecuentes:

  • Al inicio de la vida fértil (adolescencia).
  • Cerca del final (perimenopausia).
  • En trastornos hormonales como algunos casos de SOP o alteraciones tiroideas.

Si no hay ovulación regular, es más difícil que se produzca la fecundación.

Tu ciclo menstrual: la brújula que muchas no saben leer

Antes de seguir, merece la pena repasar el ciclo, pero con foco en lo que te importa si buscas embarazo: cuándo eres más fértil y qué te puede indicar que algo no va fino.

Las fases del ciclo, en sencillo

  • Fase menstrual (aprox. días 1–5)
    Estrógenos y progesterona están bajos; el cuerpo elimina el revestimiento del útero. Es normal tener menos energía y necesitar más descanso. Si el dolor o el sangrado son muy intensos, conviene consultarlo.
  • Fase folicular (aprox. días 6–14)
    Los estrógenos suben poco a poco. Muchas mujeres notan más claridad mental, energía y mejor ánimo. El cuerpo se prepara para la ovulación.

Ovulación
En ciclos de 28 días, suele ser alrededor del día 14, pero en ciclos largos puede ser mucho más tarde. Hay un pico de estrógenos y de LH, y es el momento de mayor fertilidad.

Fase lútea (desde la ovulación hasta la regla)
La progesterona sube, con efecto más calmante. Puedes notar más somnolencia, hinchazón o cambios de ánimo al final si no hay embarazo; cuando la progesterona baja, llega la regla de nuevo.

Por qué importa conocer tu ciclo

  • Te ayuda a orientar mejor las relaciones en los días más fértiles.
  • Te da pistas:

Estas situaciones pueden indicar alteraciones ovulatorias, problemas tiroideos, SOP u otras causas que merece la pena valorar con un profesional.

Causas médicas frecuentes de infertilidad

Endometriosis

Aproximadamente entre el 30% y el 50% de las mujeres con endometriosis presenta dificultades de fertilidad. Las razones incluyen:

  • Entorno inflamatorio en la pelvis.
  • Posible afectación o obstrucción de las trompas.
  • Impacto sobre la reserva ovárica.

Un dolor muy intenso con la regla que te limita o te obliga a faltar al trabajo o a tomar analgésicos fuertes con frecuencia puede orientar hacia endometriosis, una causa frecuente y a menudo infradiagnosticada de problemas de fertilidad.

Síndrome de ovario poliquístico (SOP) o Síndrome ovárico metabolico poliendocrino (PMOS)

El SOP es una de las causas más frecuentes de alteraciones en la ovulación. Se asocia a:

  • Resistencia a la insulina.
  • Niveles elevados de andrógenos.
  • Ciclos irregulares o ausencia de regla.

Suele sospecharse cuando hay ciclos muy irregulares, acné persistente en adulta, aumento de vello en zonas típicamente masculinas (hirsutismo) y dificultad para perder peso.

Insuficiencia ovárica primaria (IOP)

La insuficiencia ovárica primaria implica un cese parcial o completo de la función ovárica antes de los 40 años. Aun así, entre un 5% y un 10% de las mujeres con IOP puede conseguir un embarazo espontáneo debido a ovulaciones ocasionales.

Tiroides

Tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo pueden alterar el ciclo y la ovulación, y dificultar la implantación. Por eso, la función tiroidea suele formar parte del estudio básico de fertilidad.

La microbiota también cuenta

Microbiota vaginal y uterina

Una microbiota vaginal dominada por lactobacilos y una microbiota uterina equilibrada aumentan las posibilidades de implantación del embrión. Alteraciones en este equilibrio pueden facilitar infecciones, inflamación y menor probabilidad de éxito.

Salud bucodental

La periodontitis (enfermedad de las encías) se ha relacionado con mayores dificultades para concebir y con más riesgo de complicaciones durante el embarazo, como parto prematuro. Cuidar la boca también es cuidar la fertilidad.

Microbiota del semen

La fertilidad nunca es solo cosa de la mujer. Hay bacterias que pueden adherirse a los espermatozoides, reducir su movilidad o favorecer su muerte, lo que afecta a la calidad del semen.

Tiene sentido que, cuando se estudia la fertilidad, se valore a ambos miembros de la pareja.

7 hábitos que pueden acercarte o alejarte de tu embarazo

La biología importa, pero tu estilo de vida también puede sumar o restar.

Lo que ayuda

1. Sueño regular y suficiente

Dormir mal altera hormonas clave como LH y FSH, y aumenta el cortisol, la hormona del estrés, que puede interferir en la función reproductiva.

Estudios han observado que las mujeres con insomnio crónico o turnos nocturnos presentan más ciclos irregulares y peor respuesta en algunos tratamientos de reproducción asistida.

2. Peso en un rango saludable

Tanto el bajo peso como el exceso de peso pueden afectar a la ovulación y al equilibrio hormonal. Cuidar la composición corporal es una forma de apoyar tu fertilidad.

3. Movimiento regular

El ejercicio físico, especialmente el cardiovascular moderado y el trabajo de fuerza, puede mejorar parámetros metabólicos y hormonales, y se asocia con mejor respuesta ovárica en algunos contextos.

4. Nutrientes clave

Algunos nutrientes tienen un papel especialmente relevante:

  • Vitamina D: su déficit se ha asociado a peores resultados en fertilidad y menor reserva ovárica en algunos estudios.
  • Omega‑3: participa en la maduración folicular y será importante más adelante para el desarrollo cerebral y visual del bebé.
  • Melatonina y mioinositol: combinados, han mostrado en algunos trabajos mejorar la calidad ovocitaria y ciertos parámetros de fertilidad en mujeres con problemas específicos.
  • Folatos (ácido fólico): esenciales antes de la concepción para reducir el riesgo de defectos del tubo neural.
  • Hierro: necesario para producir hemoglobina; su déficit puede causar anemia, fatiga y complicaciones en el embarazo.
  • Magnesio e yodo: el magnesio se relaciona con menor riesgo de preeclampsia, y el yodo es clave para el desarrollo neurológico del bebé a través de la función tiroidea.

Siempre es importante ajustar suplementación con un profesional, según analíticas y situación concreta.

Lo que aleja

5. Tabaco

Fumar prácticamente duplica el riesgo de infertilidad. Afecta a la calidad y la cantidad de los óvulos, acelera la pérdida de reserva ovárica y aumenta el riesgo de aborto.

6. Alcohol

El consumo elevado de alcohol interfiere en los mecanismos hormonales y puede afectar tanto a la fertilidad femenina como a la masculina.

7. Estrés crónico

El estrés sostenido eleva el cortisol, que puede inhibir la ovulación y alterar el ciclo. Cuando el cuerpo percibe amenaza, prioriza la supervivencia sobre la reproducción.

Herramientas prácticas: empezar por conocer tu ciclo

Antes incluso de una consulta, registrar tu ciclo durante al menos 2–3 meses te da información muy valiosa. Qué puedes anotar:

  • Primer día de cada regla (para calcular la duración del ciclo).
  • Duración del sangrado e intensidad.
  • Días de más energía o cambios de ánimo marcados.
  • Aspecto del flujo cervical (más o menos abundante, más o menos elástico).
  • Síntomas llamativos: dolor intenso, hinchazón, sangrado entre reglas, dolores con las relaciones, etc.

Con esto, cuando vayas a consulta, no solo dirás “tengo ciclos raros”, sino “mis ciclos duran entre X e Y días, y estos síntomas se repiten”. Eso ayuda muchísimo a que la valoración sea más precisa.

Consulta preconcepcional: por dónde empezar

Si te planteas buscar embarazo, una revisión preconcepcional puede ser un buen punto de partida.

En ella se puede:

  • Revisar tu estado general de salud y antecedentes.
  • Valorar analíticas básicas: vitamina D, hormonas tiroideas (TSH), hierro, glucosa, etc.
  • Plantear una analítica hormonal (FSH, LH, estradiol, AMH para reserva ovárica…) cuando proceda.
  • Realizar una ecografía transvaginal para ver útero y ovarios.
  • Solicitar, cuando tiene sentido, un seminograma a la pareja.

Son pruebas relativamente sencillas que dan mucha información y permiten decidir si conviene esperar un poco más, ajustar hábitos o derivar a una unidad de fertilidad.

Lo importante para llevarte de este artículo

  • La esterilidad es la dificultad para lograr un embarazo; la infertilidad, la dificultad para llevarlo a término.
  • La reserva ovárica disminuye con la edad, especialmente a partir de los 35–38 años, y es un factor clave en la fertilidad.
  • Endometriosis, SOP, insuficiencia ovárica primaria o alteraciones tiroideas son causas médicas frecuentes que pueden afectar a la fertilidad y que merece la pena detectar.
  • La microbiota (vaginal, uterina, bucal y del semen) también influye en la fertilidad y la implantación.
  • El sueño, el peso, el ejercicio, los nutrientes clave y la gestión del estrés forman parte de la ecuación y son aspectos sobre los que sí puedes actuar.
  • Tardar unos meses en quedarse embarazada puede ser normal, pero si hay ciclos muy irregulares, antecedentes médicos o llevas tiempo intentándolo sin éxito, merece la pena consultar.

Si ahora mismo estás empezando a informarte, ya buscando embarazo o saliendo de una consulta con un informe que no terminas de entender, espero que este artículo te ayude a mirar tu situación con más claridad y menos culpa.

La información de este artículo tiene fines educativos y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Si sientes que esta etapa te está desbordando, pide ayuda.